Devocional – Planeta Gospel

Devocional

Cómo se rompen las cadenas espirituales

introducción: Con frecuencia vemos en el pueblo de Dios muchas ataduras y cadenas espirituales que afligen y arruinan al cristiano, desde los evangelios vemos que el Señor Jesús anduvo liberando y sanando a todo los oprimidos por el diablo, y las tinieblas continúan haciendo esa labor hoy, pero para esto apareció Jesucristo para deshacer las obras del diablo…


Sermón: ¿Cómo se rompen las cadenas espirituales?

Nos dice la Biblia en 2 Crónicas 33:12-13 “Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a Él, fue atendido de Él, pues oyó su oración, y lo volvió a Jerusalén, a su reino. Entonces conoció Manasés que Jehová era Dios”.

Comentario: Al considerar el caso del rey Manasés podemos identificar algunos principios que traen libertad y rompen las cadenas de la opresión:

a) Reconocer la condición. Nos dice la Biblia “Más cuando fue puesto en angustias”. Lamentablemente el corazón humano por lo general no reconoce ni acepta su condición de rebelión delante de Dios. Entonces son las crisis las que permiten al hombre ver su real condición y su necesidad de Dios.

®  A veces no es fácil entender la obra de Dios ni sus métodos, pero todo lo hace por amor. Su amor es tan grande y alto que la mente humana por lo general no comprende su obra. Nos dice el texto en el versículo once que “por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército asirio”.

®  No fue el diablo quien tomó esa decisión, fue Dios quien trajo aquello, ante la dureza de corazón y sus oídos cerrados el Señor tuvo que usar un elemento más fuerte, pero fue precisamente esto lo que llevo a Manasés al arrepentimiento.

®  Aquí las angustias de Manasés tienen que ver con la caída de su reino, la pérdida de su familia, la soledad, la pérdida de su patrimonio, la vergüenza de una celda o calabozo, la perdida de todos sus privilegios, y allí decidió buscar a Dios.

b) Buscar a Dios. Manasés oró, se humillo en la presencia de Dios. Nos dice la Biblia que “oró a Jehová su Dios” es decir la cárcel fue el lugar de su conversión pues ahora Jehová es su Dios. Él se humilló grandemente en la presencia de Dios, expresión que nos deja ver cuán profundo fue su arrepentimiento.

La expresión “en la presencia del Dios de sus padres” nos recuerda que él no siguió el ejemplo de sus padres, no imitó su fe, no siguió al Dios de sus padres, hasta que cayó en angustias y fue prisionero de los asirios.

c) Confiar en la misericordia del Señor. La Escritura nos dice que “habiendo orado a Dios, fue atendido”. Él había hecho encender la ira de Dios, sin embargo por su humillación y su clamor el Señor tuvo misericordia, Manasés confió en esa compasión divina y Dios oyó su oración.

No abandones tu clamor no renuncies a tu oración a su tiempo el Señor responderá (la Biblia no nos dice cuanto tiempo estuvo allí Manasés pero fue le suficiente para que él decidiera buscar a Dios).

d) Creer en el poder restaurador de Dios. Nos dice la Escritura que “Dios oyó su oración, y lo restauró a Jerusalén, a su reino”. Entonces Dios no sólo lo perdonó, también lo sacó de la cárcel, le quitó las cadenas, lo llevó de nuevo a Jerusalén y le restauró su reino.

Creo que nosotros no pondríamos como rey nuevamente a alguien que ha hecho todos los errores que él cometió, pero la misericordia de Dios y su poder va mucho más, él transforma el corazón dispuesto y restaura lo que se ha perdido.

Conclusión: Nadie daba un centavo por el rey abandonado en una celda, nadie creía que aquel reino se levantaría de nuevo, quizá él mismo se acusaba en su celda, pero Dios es bueno y poderoso, cuando un corazón va al Señor arrepentido y reconoce que él es Dios y que sólo él puede restaurar su vida, él lo hace con su poder y amor. No hay nada difícil para Dios. 

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